Cuando pensamos en Ámsterdam a casi todo el mundo se le viene a la cabeza el Barrio Rojo, un barrio de libertad donde los vecinos conviven en perfecta armonía con la prostitución. Pero son muchos los mitos que rodean a este singular barrio de la capital de Holanda en el que el sexo no es el protagonista por antonomasia.

bar247 364x500 Barrio Rojo de Ámsterdam: cultura y diversiónEl Barrio Rojo de Ámsterdam existe desde el siglo XIII y, ya en la Edad Media, era la zona donde se concentraba el mayor número de burdeles de la capital holandesa. La Zona Roja se halla cerca de la Estación Central, siendo la calle Warmoestraat la más concurrida y turística del barrio. En cuanto al uso de las vitrinas, ya desde el siglo XVII las prostitutas de la zona comenzaron a usarlas para ejercer la profesión más antigua de la Historia. Pero no todo es sexo en el Barrio Rojo, en el conocido como Red Light District también encontramos museos, monumentos y edificios de gran atractivo turístico. Algunos de los rincones más llamativos del barrio son la Iglesia de Oude Kerk, la Torre de Schreierstoren, también conocida por el nombre de Torre de las Lágrimas, la antigua residencia de los príncipes, el Prinsenhof, y museos tan singulares como el Museo del Cannabis, el Museo del Sexo y el Museo Amstelkring. Todo ello, unido al encanto arquitectónico y natural de la cuidad, hacen de ésta un destino perfecto para un fin de semana cultural y de diversión en todos los sentidos. En la mayoría de las ocasiones, la prostitución está ligada a la corrupción, pero no en el Barrio Rojo. Caminar por la zona es totalmente seguro puesto que el Barrio Rojo es una de las atracciones turísticas más llamativas de la ciudad, los principales locales de espectáculos eróticos se hallan en esta zona, así como los sex-shops, coffe-shops y locales de ambiente, por lo que no es una zona peligrosa.

Mucha gente cree que Ámsterdam es una ciudad sin ley donde todo vale por ser legal la prostitución y las drogas consideradas blandas, como el cannabis. Nada más lejos de la realidad, también hay reglas para que la convivencia sea lo más ideal posible.